jueves, 6 de septiembre de 2012

eldíadamiedo



Pienso en este viento de fin del mundo que entra por la ventana  y pienso en el sueño de hoy vos tan besándome sin razones. La planta se defiende bien, debería correrla un poco al costado al reparo del vidrio, pero es tan figurativo de una lucha contra la muerte que da placer. El sueño y levantarme como suspendida pensando que lo hacías tan delante de todos que hasta a mí se me hacía empecinadamente exagerado. Querías que quede claro y yo lo disfrutaba. Todavía no entramos en el equilibrio, sigo siendo eso que tenés que proteger de tantas fuerzas que quieren arrancarme, sigo siendo hasta los brazos por la cintura y mirada desde arriba que soy tan hermosa. Seguís siendo allá con tus tiempos, sigo mirándote con ese ojo tan encantado de final de sueño que te hace tan inmutable, ahí para mí aunque nunca del todo. Este viento por la ventana después del atardecer perturba de tan poético. Da asco estar escribiendo para vos. Da celos. Da. No puedo, no pasa, pensé que si escribía un rato se iba. Este viento verdaderamente me produce una sensación de muerte tan atemporal que ya no puedo leer, no lo disfrutaría. Y son tan fugaces mis deseos que por ejemplo ahora pienso que estaría pensando en vos y escupiendo atrocidades sensibles y excitadas hasta que el viento pare de entrar con ese ímpetu o por fin llueva o me muera o me llame maqui o pase cualquier cosa que me detenga en este trance tan sobreactuado. Si ni siquiera puedo concretar tu imagen con mi mente, pienso en tu vos mío, pienso en tus manos cómo se movían cuando estabas en el medio de la ronda y te hacían hacer reír. Tus manos tan consientes. Y este recuerdo que es a su vez tan melancólico también por efecto del viento; Nunca debería haber abierto la ventana. Si me encontraras ahora desde cualquier forma, te respondería tan tuya que me daría bronca no haberla cerrado. Asco. Asco. Asco.  Con las tantas cosas que yo podría hacer si estuviera por morir, y estar tan paralizada convocándote, a vos que sos tan poco como una mano en mi pierna y mis ocho meses sin producir hormonas. Igual tampoco lo entenderías. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Cuando el aburrimiento es productivo


...Y entonces, siguiendo, enarbolemos ese momento, toquemos fondo primero antes de empezar a crear sobre la propia reacción. Busquemos decosntruir desde todo hasta quedar en la nada misma. No nos atemos, y cuando creemos, hagámoslo desde la propia aberración de no responder por nadie. Ni por uno mismo, que también está infectado de estructura. El caos es el único lugar de creación genuina. El caos no se piensa, se genera.