...Y entonces,
siguiendo, enarbolemos ese momento, toquemos fondo primero antes de empezar a
crear sobre la propia reacción. Busquemos decosntruir desde todo hasta quedar
en la nada misma. No nos atemos, y cuando creemos, hagámoslo desde la propia
aberración de no responder por nadie. Ni por uno mismo, que también está
infectado de estructura. El caos es el único lugar de creación genuina. El caos no se piensa, se genera.
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