jueves, 22 de noviembre de 2012

cita de enfriados 2


Podrían haber sido 3, 5 o 9, horas de película, tampoco nos hubiéramos tocado.  Vos inquieto de tan pocos muebles que había, yo perdida desde el vamos y desde todo lo que necesitaba ser para poder interesarte. Siempre desde el hombro, siguiendo la respiración, eligiendo que me podías estar diciendo con eso, pero igualmente vos perteneciste ya a Max y Mery desde que habías abandonado tu preocupación por los comentarios hábiles sobre mis libros o los cuadros, y por exclamar cada vez rarezas que te dedicabas a encontrar. Soñé con tu amiga cuando te fuiste. Esa que nombras siempre y que también admiro tanto desde esta torpeza con la que miro todo tu mundo. Juez por solo mirarme y dejarme desnudo. Y de ahí de nuevo yo enamorándome de un enfermo intelectual que todavía no encontró eso que busca y yo ofreciendo a medias una forma más astuta de maga, también juez por mi carrera en plena calle, un poco menos poética y un poco los dos menos dramáticos. Tanto como se puede ser en una ciudad sin Sena, sin agua donde puedan quedar los recuerdos grises y cerrando los ojos. Julia. Como te estarás entonces, qué te habrás soñado de tanto querer irte para poder procesar tranquilo tanto mundo mostrado con un par de paredes escritas. Por todo lo que no te dije, de tanta cosa que te tengo todavía que no entiendo cómo puedo estar calentándote. Si hasta pareciera que tenerte me salva. Que desde que te vas estoy metida en la próxima vez de tanto no poder disfrutarme estando con vos de tanto  mirar al frente.  

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